chakrasLos chakras son los responsables del flujo energético en el cuerpo humano. Todos los chakras mayores, los menores, los inferiores y los puntos de acupuntura, son aberturas por donde fluye la energía a y desde el aura. Somos como esponjas en el mar de energía que nos rodea. Como ésta, siempre se asocia con alguna forma de consciencia, experimentamos la energía que intercambiamos en términos de ver, oír, sentir, intuir o conocer directamente.

Su función principal es absorber el prana (energía), metabolizarlo, distribuirlo, alimentando nuestra aura y finalmente emitir energía al exterior. Son transmisores de energía, intercambian la energía con el campo energético universal, y unen el cuerpo físico al sutil, sus vórtices giratorios están en constante movimiento. O sea, las tres funciones principales:

Revitalizan cada cuerpo aural y con ello, el cuerpo físico, y provocan el desarrollo de distintos aspectos de la auto consciencia, cada chakra está relacionado con una función psicológica específica, transmiten la energía entre los niveles aurales, cada capa aural  tiene su propio juego de siete chakras  mayores, esto es posible porque  cada capa progresiva existe en octavas de frecuencia siempre crecientes. Los chakras parecen estar alojados unos dentro de otros, y la energía se transmite de una capa a la siguiente por medio de pasajes situados en las puntas de los chakras, la mayoría de las personas tienen sellados estos pasajes, que se abren como resultado de un trabajo de purificación.

Cada chakra, está conectado con una glándula endocrina, un plexo nervioso y está vinculado con una región del cuerpo abarcando órganos que desempeñan funciones específicas en el plano emocional, mental y espiritual y tiene resonancia con un color, que deriva de la frecuencia de vibración del mismo y vibra con un sonido  o mantra que corresponde a una nota musical y también se relaciona con un elemento natural (tierra, agua, fuego, aire, éter). En oriente se los ve como si fueran  flores, con un número determinado de pétalos  en función de la complejidad de cada uno.

El buen funcionamiento  es sinónimo de buena salud, y la apertura de todos a todos los niveles es sinónimo de evolución. Es bastante habitual que algunos chakras estén bloqueados o incluso deformados; esto sucede porque ante una experiencia desagradable,  a veces reaccionamos cerrándonos a nuestros sentimientos y deteniendo así gran parte del flujo energético  natural, afectando el desarrollo y la maduración de los chakras, inhibiendo estos procesos.

Cuando una persona bloquea cualquier experiencia, los chakras se taponan y comienzan a girar de forma irregular, en sentido contrario a las agujas del reloj, el chakra en vez de alimentarse de la energía universal, hace que la energía se pierda. Cuando funcionan con normalidad, cada uno se abre como una flor, girando en sentido de las agujas del reloj para metabolizar las energías que necesita del campo Vital universal.

Los chakras no sólo son metabolizadores de energía, sino que también la detectan proporcionándonos información sobre el mundo que nos rodea, si los cerramos, esa información no entra. Cuando giran en sentido contrario, hacemos salir nuestra energía  al mundo, detectamos nuestra energía que hemos enviado y decimos que eso es el mundo. Es lo que en psicología se llama proyección.